Como bien es sabido, estoy de exámenes. Si miráis mi agenda veréis que hasta dentro de 3 semanas no tengo ni un puto relax, así que vienen momentos muuuuuuuuuy duros.
Bueno, mañana y pasado tengo examen, pero hoy necesitaba un poco de relax.
Y bueno, me ha dado por pensar, una vez más.
Cuando hablamos de amigos, contamos con los dedos, está claro.
Cuando hablamos de amigos de verdad, contamos con una mano.
Pero llega un momento que a algunos no sabes dónde meterlos.
Hay personas que llevan siendo amigos tuyos años y años, y les quieres mucho porque has vivido muchos grandes momentos con ellos, pero cuando te quieres dar cuenta, has perdido el contacto con ellos y ya no hay la confianza de antes. ¿Qué se puede hacer?
¿Sigues insistiendo para no perder el contacto? ¿O pasas y cuando te hable tú lo vuelves todo a la "normalidad"? No es justo, un amigo debe estar siempre, no está bien que sólo esté cuando ellos quieran, pero cuando yo lo necesite no. Pero bien es cierto que si pasas del tema parece que no eres buena amiga. Bien, en mi punto de vista no es así. Yo puedo ser como sea, y en este caso soy así, y por eso no significa que quiera menos a nadie, pero cuando ya te hartas, y te haces ilusiones y siempre acaba pasando lo mismo pues te vuelves menos idiota. Es ley de vida. Te acabas cansando de que siempre sea la misma historia. Siempre prometer atenciones, se lo dices, quizás rectifique, pero una vez más, no.
Ya no es decepción, ya está asumido. Pero no sé, puedo quedar como la mala de la película al decir esto, pero no acabas valorando a la persona en cuestión como antes.
No significa que no la quieras ni nada por el estilo. Simplemente, no es lo mismo.
Es distinto.
miércoles, 24 de febrero de 2010
martes, 23 de febrero de 2010
El universo pesa.
¿Probaste a rock'nd'rollear bajo una tormenta?
Bajas la calle corriendo, saltas, y cuando te das cuenta el paraguas de colores está a punto de salir volando, te agarras con fuerza a él y por un momento piensas que despegas del suelo.
Luego te das cuenta que no, y dejas de saltar.
¿Probaste a pensar en la vida que hay bajo tus pies cuando pisas un charco?
Corres por el paso de peatones de puntillas para que no te entre el agua en los pies y lo más rápido posible cuando ves un autobús que pretende empaparte con los charcos habitados por millones de vidas.
¿Probaste a hundir tus botas nuevas de barro?
Al principio es divertido, porque notas como la Tierra te traga.
Luego llegas a la conclusión que no puedes bajar más de los tobillos, y es cuando te cabreas y sacas los pies hecha una furia para ir dando patadas al suelo mientras sigues tu camino.
¿Probaste a bailar bajo los rayos y truenos?
Es la mejor experiencia que puedes vivir si estás estresado, si no quieres hablar con nadie. Porque te das cuenta de las personas que tienes y en verdad no. O sí.
Si estás asqueada de que te recuerden que no tienes lo que quieres y otras personas sí. Bailas, das vueltas, corres, patinas. Como si nadie te estuviese mirando.
Y cuando jadeas con la cara empapada y el pelo chorreando, con una media sonrisa puesta piensas que alguien debería haber estado contigo para hacerte unas fotos.
Bajas la calle corriendo, saltas, y cuando te das cuenta el paraguas de colores está a punto de salir volando, te agarras con fuerza a él y por un momento piensas que despegas del suelo.
Luego te das cuenta que no, y dejas de saltar.
¿Probaste a pensar en la vida que hay bajo tus pies cuando pisas un charco?
Corres por el paso de peatones de puntillas para que no te entre el agua en los pies y lo más rápido posible cuando ves un autobús que pretende empaparte con los charcos habitados por millones de vidas.
¿Probaste a hundir tus botas nuevas de barro?
Al principio es divertido, porque notas como la Tierra te traga.
Luego llegas a la conclusión que no puedes bajar más de los tobillos, y es cuando te cabreas y sacas los pies hecha una furia para ir dando patadas al suelo mientras sigues tu camino.
¿Probaste a bailar bajo los rayos y truenos?
Es la mejor experiencia que puedes vivir si estás estresado, si no quieres hablar con nadie. Porque te das cuenta de las personas que tienes y en verdad no. O sí.
Si estás asqueada de que te recuerden que no tienes lo que quieres y otras personas sí. Bailas, das vueltas, corres, patinas. Como si nadie te estuviese mirando.
Y cuando jadeas con la cara empapada y el pelo chorreando, con una media sonrisa puesta piensas que alguien debería haber estado contigo para hacerte unas fotos.
martes, 16 de febrero de 2010
sábado, 13 de febrero de 2010
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

